Las gafas inteligentes ya permiten hacer fotografías, grabar vídeos y captar audio de manera prácticamente imperceptible. Pero llevar una cámara integrada no nos da libertad para grabar indiscriminadamente a quienes nos rodean.
La AEPD recomienda utilizarlas con las mismas precauciones que aplicaríamos a la cámara de nuestro teléfono móvil:
- Evitar captar imágenes o conversaciones de terceros innecesariamente.
- Informar cuando se esté grabando.
- Extremar las precauciones con menores y personas vulnerables.
- No grabar en espacios donde exista una especial expectativa de privacidad.
- Revisar qué información recopila el dispositivo y cómo se almacena.
- Eliminar las grabaciones cuando ya no sean necesarias.
Además, conviene comprobar si nuestras imágenes, audios o metadatos pueden utilizarse para desarrollar o entrenar sistemas de Inteligencia Artificial.
La tecnología puede ser muy inteligente. Su utilización también debe serlo.